En general para todos los músicos y muy especialmente en el caso de los/las bateristas, es de vital importancia el control de nuestros músculos y la energía desplegada por ellos, así como la presión que ejercemos con nuestro pinzamiento sobre las baquetas; esto último no sólo nos afecta físicamente sino que influye decisivamente en el sonido que obtenemos.

Lo primero que deberíamos tener en cuenta al enfrentarnos al estudio de este instrumento, es adoptar una postura que nos permita movernos libremente y percutir sin hacer gestos antinaturales, para lo cual debemos ser cuidadosos en la colocación de los distintos componentes de la batería.

Es muy importante también, al sentarnos en la banqueta, adoptar una postura en la que mantengamos la espalda recta, que no rígida, para evitar futuros problemas físicos y lesiones. Una vez sentados, con nuestro tronco en posición perpendicular a la superficie de la banqueta y con los pies colocados en los pedales, concentraremos toda la atención en nuestro centro de gravedad, el cual está situado a la altura del bajo vientre, a tres centímetros aproximadamente del ombligo. Haciendo un ejercicio de imaginación, concentraremos mentalmente en esa parte todo nuestro peso, relajando el resto del tronco y liberando así nuestras extremidades. Un ejemplo que nos puede ayudar a entender esta idea es el comportamiento de los típicos muñecos “tente en pie”, los cuales, ya giren sobre sí o los inclinemos hacia cualquier lado, nunca pierden su estabilidad.

Volviendo a la cuestión inicial de la relajación muscular, previamente a cada sesión de estudio, nos sentamos con los pies en los pedales en posición de comenzar a tocar. Entonces revisaremos mentalmente el estado de relajación de todos los músculos de las extremidades, implicados en el proceso. Si observamos un exceso de tensión, aflojaremos ésta, utilizando únicamente la mínima necesaria para mantenernos en esa postura. Una vez hecho esto, haremos una fotografía mental de este estado y lo interiorizaremos como algo perfectamente reconocible por nosotros y, por tanto, reproducible. No obstante, el objetivo final es que este estado lo adoptemos de forma innata, sin que necesitemos pensar en ello. Después de todo este proceso comenzaremos nuestra sesión de estudio, sin abandonar esta actitud durante el transcurso de la misma.

Por lo que respecta al pinzamiento sobre las baquetas, es conveniente adecuar en todo momento la presión que ejercemos sobre éstas, para que puedan girar lo más libremente posible y percutir de una manera clara sobre el parche o el plato. Una forma de ir comprobando nuestro avance en este aspecto, sería, percutiendo sobre la caja sin el bordonero, nos fijaremos en el sonido armónico que generamos, el cual debería ser progresivamente cada vez más abierto y claro.

Por último, una idea que debería presidir todo nuestro estudio técnico, es conseguir el máximo equilibrio entre las fuerzas que desplegamos y las que recibimos de la batería, sacando así el mayor partido al rebote y creando una dinámica adecuada, que nos facilite, como solemos decir coloquialmente: “que la cosa camine”.

Esperando que estos humildes apuntes os puedan servir de alguna ayuda, os envío un cordial saludo a los lectores de El Redoblante.

José Manuel Aparicio. Junio de 2016

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