Es un placer rescatar esta entrevista que El Periódico de Aragón le hizo a mi gran amigo y mentor Joaquín Sanz a propósito de una vida dedicada al tambor y el arte. Una persona buena, de las que desgraciadamente van quedando pocas sobre la faz de la tierra, rodeados por una sociedad que se asfixia bajo el yugo tecnológico y la pronta caducidad. El tambor nos devuelve a nuestra esencia más primitiva donde no habitan las prisas y el tiempo se detiene, gracias a la combustión de una gavilla de sentimientos encontrados que nos recorre la espina dorsal.  El maestro Joaquín, como a mi me gusta llamarlo, es un músico excepcional y toca el tambor como pocos. No exagero. Todo aquel que lo haya visto batir los palillos en su Urrea natal sabe que no miento. Por eso me hizo especial ilusión descubrir esta entrevista, y por ende, recordarla en este humilde espacio bautizado El Redoblante, porque además Joaquín es mi principal referente.

ENTREVISTA
Publicada en El Periódico de Aragón
Autor: JOAQUÍN CARBONELL
Foto: Angel de Castro
18/04/2014

Es restaurador de arte, pero también gran aficionado al tambor. Incluso ha compuesto más de 200 toques. Hoy estará en su pueblo, Urrea de Gaén, participando de la Semana Santa, gran atractivo del Bajo Aragón.

–¿Qué es la Semana santa del Bajo Aragón?.

–Es una mezcla entre sentido religioso y sentido profano. Depende del momento.

–¿No cree que se le ha apoderado la parte folclórica, dicho con respeto?

–Mira, hay mucha gente que no siente nada religioso y toca el tambor; pero yo estoy seguro de que cuando tocan sienten algo espiritual.

–¿Incluso les gusta que se haya convertido en una atracción demasiado turística?

–Afortunadamente, como somos el pueblo más pequeño, el turismo se va a otros sitios y a nuestro pueblo vienen con otro espíritu más participativo.

–¿Qué es lo que distingue a Urrea?

–El recogimiento. Sobre todo en la procesión del Santo Entierro, hoy a las 10 de la noche. También el calvario es digno de destacar, porque además está muy bien cuidado.

–Tiene un tambor de primera división.

–Sí, es de altura. Y es una novedad. Me lo hizo Francisco Pina, que es constructor de tambores y tiene la peculiaridad de que se ha fabricado con kevlar, que es un parche de alta tensión, que le da un sonido más cortante, más seco. Y muy ruidoso. La banda del Vaticano lleva este tambor, así como bandas de Escocia e incluso grupos de hip hop.

–¿Es cierto que le regaló un par de palillos a Luis Buñuel?

–Es cierto; estuve en Calanda, sobre el año 68, y me encontré con don Luis, que vio esos palillos que estaban labrados con una imagen de Semana Santa. Le asombraron y me los quiso comprar…

–Oh…

–Y yo le dije: “Don Luis, no tiene usted categoría para comprarme estos palillos”.

–Pero hombre…

–Se quedó todo cortado y los demás se echaron las manos a la cabeza. Y yo le dije: “Pero tiene usted categoría para que se los regale”. Y se los llevó muy contento.

–Usted toda la vida ha ejercido de restaurador de arte.

–Así, es; llevo en ello desde que nací, porque mi padre era carpintero y hacía muebles. Yo aprendí el oficio, pero también de restaurador y he elaborado retablos nuevos y otros los he restaurado.

–¿Retablos nuevos?

–Así es; desde Panticosa al Monasterio de Rueda, la Cartuja Aula Dei o lo último que ha sido en Samper de Calanda. Ha habido trabajo para todos, pero con la crisis se ha notado que no hay ayudas para restaurar obra de arte. De momento no pienso en trabajo, solo pienso en tocar el tambor en Urrea.