La primera entrevista de este recién estrenado 2019 llega protagonizada por Marian Pérez, uno de los bombos más reconocidos de Teruel. Su pasión y entrega por el bombo la proclaman merecedora de todo nuestro reconocimiento y admiración.

marianBienvenida a El Redoblante, Marian. ¿A qué edad empezaste a tocar el bombo?.
Lo cierto es que soy un poco novata en este mundo. Tan solo llevo seis años tocando. Siempre me atrajo, pero por circunstancias de la vida, no pude dedicarme a tocar.

¿Qué es lo que te motivó para escoger este instrumento?.
Siempre que he visto una procesión me ha llamado la atención la potencia de este instrumento. Me gustaba ver los brazos y mazas en alto, me resultó siempre muy atractivo.

¿Cuáles fueron tus principales referencias en el bombo en tus comienzos?.
Comencé en la Hermanad del Nazareno, colgándome un bombo por primera vez. Pero te puedo decir que mis referentes sin ninguna duda, fueron los bombos de la Casa del Tambor y el Bombo de Teruel. Me encantaba verlos tocar. Quería ser como ellos. Quería aprender a tocar a la misma velocidad y potencia que ellos y eso me llevó a ser miembro de la Asociación. Manolo (el Grande) ha sido mi maestro y mi referente en todo momento y Jorge León Cano ha sido la persona que me ha apoyado para seguir aprendiendo. Y por supuesto, los bombos de la Ruta del Tambor y el Bombo del Bajo Aragón, a los que profeso mi más sincera admiración.

Marian, ¿Perteneces a alguna Cofradía o agrupación de tambores?.
Sí. Pertenezco a la Hermandad de Jesús Nazareno y la Virgen del Rosario y a la Asociación Casa del Tambor y el Bombo.

Dinos un bomber@, tamboriler@, o agrupación/cofradía que todavía no hayas visto en directo y que te gustaría ver.
Me gustaría ver en directo a la Cofradía de las Siete Palabras de Zaragoza.

¿Tienes alguna formación en percusión, técnicamente hablando?.
No. No tengo ningún estudio de percusión.

¿Sigues una rutina continuada de estudio o práctica?.
Paso muchas horas tocando los meses anteriores a la Semana Santa, a veces hasta cuatro horas diarias, repartidas entre la Cofradía y la Asociación.

Háblanos de tu bombo actual, por favor. ¿Nos puedes detallar qué bombos usas, tipos de medidas, Mazas, pieles, correas, etc. y por qué?.
Actualmente tengo tres bombos propios. Dos de ellos son de Pepe Vera de Andorra, y el tercero un bombo de Gascón. Los tres son de 80, tengo mazas de cuero y de fieltro, aunque uso más estas últimas. También tengo cinchas de cuero y sintéticas, pero siempre prefiero que sean de cuero y regulables.
El bombo de Gascón es de color marrón , aunque mantiene un adhesivo negro que se colocaba en los años 80 para poder llevar el bombo negro en algunas ocasiones sin tener que pintarlo, y mantiene las pieles y la cuerda de pita original que colocó el artesano.
Los bombos de Vera han sido decorados a mano , pintados por mi madre. Uno de ellos sobre fondo negro, tiene como decoración 22 figuras ( 11 masculinas y 11 femeninas) réplicas del Artesonado de la Catedral de Teruel. El segundo, con el fondo en blanco ha sido pintado en verde y negro, y barnizado a semejanza de la cerámica de Teruel. La decoración es un Via Crucis, es decir, las catorce estaciones de la Pasión de Cristo.

¿Qué importancia crees que tienen el tambor y el bombo, culturalmente hablando?.
El tambor tiene un componente de cultura y tradición innegable. Es asombroso intentar datar los orígenes de los tambores en zonas como el Bajo Aragón o Tobarra, o Hellín… Y es maravilloso ver cómo esa tradición se mantiene, se transmite de padres a hijos a través de cientos de generaciones. En mi corta experiencia, he aprendido que el tambor es un nexo de unión entre pueblos, entre culturas y entre personas. Esa es la mayor grandeza del tambor. Cualquiera, con conocimientos técnicos o sin ellos, puede colgarse un tambor o un bombo y sentir la emoción que supone tocar. Adoro ver niños y ancianos tocando juntos. No se me ocurre ninguna otra actividad que consiga esa relación.

Explícanos qué momento o experiencia destacarías por encima de todos, a lo largo de tu trayectoria como bombera, acompañando a otros tambores o en solitario.
Hay muchísimos momentos que me resultan especiales. Mi primer concurso de Híjar, mi primer cese del toque en La Puebla de Hijar, la Exaltación en las Jornadas… pero creo que finalmente, lo que más me emociona es tocar al Nazareno el miércoles Santo en la Procesión del Silencio. No puedo describir la emoción que me supone.

¿Tu próximo proyecto, idea, aventura, locura… tamborilera?
Me gustaría poder estar alguna vez en mi vida en las 104 horas de Tobarra, en homenaje a mi abuela, que es nacida allí.

Nos hemos dejado algo?…
Simplemente animar a los más jóvenes a que se enganchen a esta droga que son los tambores. Felicitar a todos los que mantenéis viva esta tradición y enviarte mi agradecimiento y un fuerte abrazo por contar conmigo para esta entrevista. ¡Hasta pronto!.