Edi Clavo es un batería conocido principalmente por su trabajo en la seminal formación Gabinete Caligari, allá por los dorados ochenta y convulsos noventa. Músico y escritor, este madrileño ha publicado recientemente su segundo libro, titulado “Electricidad revisitada” (Ed. Milenio 2015), un trabajo de memorias selectivas donde describe su paso por el mundo del rock español así como su devenir profesional, comienzos, la cima y decadencia con Gabinete Caligari, etc. También analiza todas y cada una de las baterías con las que ha tocado, sus características, medidas, sonido y procedencia, así como sus influencias, maestros y peculiaridades técnicas.

Hace unos días tuve la ocasión de conocerlo personalmente aquí en Logroño, ya que ambos coincidimos como ponentes en el Curso de Verano ‘Identidad y Música’ de la Universidad de La Rioja (Sergio, ¡eres un crack!). Y allí surgió el contacto y la posibilidad de acercarlo hasta este blog para el deleite de sus lectores.

Edi, ¿a qué edad empezaste a tocar la batería?.

La primera vez que me senté frente a una batería yo tenía 13 años. Recuerdo que era una flamante Ludwig Hollywood (Blue Sparkle) del hermano mayor de un amigo cubano. Más tarde, ya con 16 años, me prestaron una Bruno destartalada con la que empecé a tocar propiamente en un local con otros músicos.

¿Qué te motivó para escoger este instrumento?.

Siempre sentí una fascinación especial por las baterías, por la cantidad de elementos a mi disposición: caja, bombo, timbales, platos, pedales…

¿Cuáles fueron tus principales referencias a la batería en tus comienzos?.

Obviamente Ringo Starr, Charlie Watts, Keith Moon, Doug Clifford y de los españoles, Félix Arribas (Los Pekenikes). Luego ha habido muchos otros baterías que me han gustado, por su estilo, su pegada o su personalidad y que me han influido de una u otra forma a lo largo de los años: Simon Kirke (Free), Mike Shrieve (Santana), Clive Bunker (Jethro Tull), Howie Wyeth (Bob Dylan), Jim Capaldi (Traffic), Clem Burke (Blondie), Budgie (Siouxsie & The Banshees).Y de los españoles de mi generación me quedo con Jordi Vila (Loquillo y Los Trogloditas) por su proximidad conmigo en cuanto a técnica y estilo. También con los argentinos Fabián Jolivet (Pistones) y Pablo Guadalupe (Lions In Love).

Dinos un batería que todavía no hayas visto en directo y que te gustaría ver.

Me hubiera gustado poder ver en su momento a Michael Giles (King Crimson, c. 1969-70) o a Robert Wyatt (Soft Machine).

¿Qué formación tienes en batería y percusión, técnicamente hablando?.

Soy autodidacta. Aprendí los rudimentos tocando una y otra vez encima de dos LP que tenía en casa: Rubber Soul (The Beatles) y Cosmo´s Factory (Credence Clearwater Revival). Luego dí algunas clases particulares en Madrid con un gran maestro uruguayo recientemente desaparecido: Carlos Carli.

¿Sigues una rutina continuada de estudio?.

No suelo “estudiar” en sentido estricto. A veces practico algún ejercicio suelto del “Syncopation” de Ted Reed. Eso si, toco en el local de ensayo todas las semanas con mi grupo de versiones de clásicos del rock, Shocking Beards, y trato de analizar y sintetizar las enseñanzas que emergen de toda la música que sigo escuchando con mi equipo de Alta Fidelidad.

Háblanos de tu kit actual, por favor. ¿Nos puedes detallar qué batería usas, platos, hardware, baquetas, etc. y por qué?.

Gretsch Broadkaster, de 1976 (Silver Sparkle).Bombo 24 x 14, Timbal 14 x 10, Timbal base 16 x 16. Caja Ludwig Akrolite (1967) 14 x 5,5. Platos: Paiste 2002, 14”(charles), Paiste Rude 18” (ride) y Sabian 18” (crash). Pedal de bombo: Ludwig Speed King. Baquetas: Regal Tip (5B). (En mi libro de memorias selectivas: “Electricidad revisitada”(Ed. Milenio 2015) hago un repaso por otros kits que también han pasado por mis manos: Premier, Sonor, Slingerland).

¿Qué importancia tiene el apoyo de las marcas para un baterísta?.

Lo desconozco; a mí las marcas nunca me han apoyado. Al contrario, cuando yo empecé a usar Gretsch, a principio de los años noventa, era una marca olvidada, despreciada por todos esos émulos tocones de Dave Weckl o Vinnie Colaiuta que sólo cantaban las excelencias de Yamaha o como mucho DW (y conste que no tengo nada contra ellos; desde mi punto de vista más cercanos a la gimnasia que a la “musicalidad”).

Explícanos qué momento o experiencia destacarías por encima de todos, a lo largo de tu carrera, acompañando a otros músicos o en solitario.

Poder grabar en un estudio de alta alcurnia en Londres (Metropolis) con Phil Manzanera (Roxy Music) como productor y que valorara positivamente mi background autodidacta fue un momento importante en mi trayectoria.

… y un disco o concierto del que te sientas especialmente orgulloso?.

Me siento orgulloso de ese LP correspondiente a la discografía de Gabinete Caligari grabado en Londres y producido por Phil Manzanera, “Cien Mil Vueltas”(EMI, 1991). También fue muy importante llenar la Plaza de Toros de Las Ventas, asimismo con Gabinete Caligari, en 1990.

En internet, ¿utilizas las redes sociales?.¿Qué opinión te merecen?.

Si, utilizo Facebook. Es un medio de comunicación selectivo muy determinante, aunque adolece de cierta puerilidad narcisista por momentos.

¿Tu próximo proyecto, idea, aventura, locura…?.

Ahora mismo sigo tocando con mi grupo de versiones de clásicos del rock, Shocking Beards (Neil Young, Dylan ,The Band, Stones, Credence, etc.). Aventuras siempre surgen y el futuro es loco e insondable…

¿Nos hemos dejado algo?… 

Creo que no.

Un saludo, MAESTRO.

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