David Sánchez, profesor de batería y percusión natural de Zaragoza, es posiblemente uno de los mejores percusionistas de España. Para ‘El Redoblante’ es un orgullo enorme alojar aquí su entrevista y desgranar sus peripecias y vivencias para deleite de nuestros lectores. No pierdan detalle.

Bienvenido a El Redoblante David, ¿a qué edad empezaste a tocar el tambor?

En el año 2000, cuando yo tenía 11 años, se fundó la cofradía Nuestra Señora de Los Dolores de mi pueblo (La Zaida), y ahí fue donde empecé a tener contacto con docentes y otros músicos. Pero la verdad es que yo jugaba e investigaba ritmos y sonidos desde que tengo recuerdo, como por ejemplo con la vajilla en la cocina.

¿Qué te motivó para escoger este instrumento?

La verdad, no lo sé, es algo que me ha gustado de toda la vida.

¿Cuáles fueron tus principales referencias en el tambor en tus comienzos?

La cofradía El Nazareno, de Fuentes de Ebro, así como los profesores de tambor y bombo que pasaron por la cofradía de mi pueblo. Aunque siempre me he intentado fijar en los tamborileros viejos, para poder coger la esencia de los toques, ya que considero que tienen una forma de tocar muy especial.

Dinos un tamboriler@ o agrupación/cofradía que todavía no hayas visto en directo y que te gustaría ver.

Los tamborileros de Almanssora, he visto poco de ellos y son un grupo que está siempre innovando y me encantaría verlos en directo algún día.

¿Tienes alguna formación en percusión, técnicamente hablando?.

Sí, he estudiado grado elemental en el conservatorio municipal de Zaragoza y grado medio de percusión clásica en el conservatorio profesional de música de Zaragoza. Además, viajé a Cuba una temporada, cumpliendo así uno de los sueños de mi vida. Allí pude descubrir desde muy cerca todo el folclore del tambor de Cuba y eso me permitió ampliar mi perspectiva musical. En Cuba recibí clases de Ruy López Nussa, quien me habló de Yoel Páez, con el que actualmente recibo clases en Valencia (ABP Drums) y desarrollo la percusión latina, técnica de caja y la independencia. Esto último es algo que me apasiona por toda la creatividad que puedo aplicar al tambor y otros instrumentos.

¿Sigues una rutina continuada de estudio o práctica?

Claro, estudio diariamente aunque hay días que me organizo peor y otros mejor (risas). Aunque hay algunas cosas que intento mantener en mi metodología. Por ejemplo: para mi el metrónomo es muy importante. Está siempre presente en mi estudio. Lo que hago es empezar ejercicios o técnica de caja con el metrónomo muy bajo (30bpm, por ejemplo) y después ir subiendo poco a poco; o, por otro lado, selecciono lecciones de caja sencillas y las intento tocar con una mano a velocidades rápidas; también dedico un tiempo a jugar a diario, sino no sería yo. En este espacio intento mezclar todas las técnicas que conozco (de otros instrumentos también) y las aplico al tambor, como tocar un ritmo de conga con una mano sobre el parche del tambor y con la otra intentar tocar un toque del Bajo Aragón. Siempre que estudio técnica intento tener una actitud positiva y con una sonrisa, así se queda en la memoria muscular y en una situación real se reproduce automáticamente.

Háblanos de tu tambor actual, por favor. ¿Nos puedes detallar qué tambores usas, tipos de palillos, parches, correas etc. y por qué?

Actualmente, toco dos tambores: un tambor tradicional calandino de Tomás Gascón y un tambor Pearl de marcha americano.

La verdad es que no soy muy exquisito ni con las correas ni con las baquetas. Normalmente, para el tambor calandino me gusta usar baquetas de carrasca y para el de marcha uso baquetas de marca. En cuanto a las correas, últimamente he descubierto que las correas de guitarra eléctrica son muy cómodas, ya que son acolchadas y reparten muy bien el peso.

Sobre los parches, me gusta probar de todo aunque suelo buscar un sonido agudo y definido, pero en el estudio diario, lo que hago es ponerles encima diferentes materiales (goma o fieltro) a la medida del parche para obtener una resistencia, consiguiendo mutearlo y un menor rebote para trabajar más las muñecas.

¿Qué importancia crees que tiene el tambor, culturalmente hablando?

Mucha. El tambor es la expresión de cada pueblo y su cultura. Para mí expresarse a través del tambor es otra forma de comunicación. Igual que las lenguas y las palabras varían en cada zona, el tambor tradicional también lo hace, dando lugar a diferentes toques de igual interés cultural.

Explícanos qué momento o experiencia destacarías por encima de todos, a lo largo de tu trayectoria como tamborilero, acompañando a otros tambores o en solitario.

La verdad… no encuentro uno concreto, ya que son muchos. Podría destacar esos momentos en los que estás con amigos tocando y hay un instante en que hay una sonrisa de disfrute… Esos momentos de conexión entre el tambor y las personas son únicos.

¿Tu próximo proyecto, idea, aventura, locura… tamborilera?.

No es una, son mil ideas. Estoy continuamente jugando con los recursos técnicos que tengo. Me gusta mucho estudiar técnicas de marcha para mezclarlas con los toques del Bajo Aragón.

¿Nos hemos dejado algo, David?

Una comilona en Zaragoza. Gracias al Foro de “El redoblante” por esta entrevista, saludos a todos.

Gracias a ti, maestro.

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